Siete deseos, siete velas: ritual para dar forma a tus propósitos
Encender una vela es uno de los gestos más antiguos y poderosos dentro de la magia blanca. La llama conecta el mundo material con el espiritual, y el fuego simboliza la fuerza de la voluntad. El ritual Siete deseos, siete velas aprovecha esa energía para concentrar de forma ordenada lo que quieres pedir al universo: siete objetivos claros, acompañados por siete luces encendidas con conciencia.
No se trata de “milagros instantáneos”, sino de un trabajo energético y simbólico que te ayuda a ordenar tus deseos, a comprometerte con ellos y a crear un puente entre la intención y la acción. Si lo realizas con respeto y responsabilidad, puede convertirse en un ritual de comienzo de ciclo muy potente (Año Nuevo, cumpleaños, cambios importantes).
El significado del número siete en la magia y el tarot
Antes de entrar en la práctica de Siete deseos, siete velas, conviene entender por qué se elige este número. El siete aparece en muchas tradiciones: siete días de la semana, siete notas musicales, siete colores del arcoíris. En numerología se asocia con:
- Búsqueda espiritual y profundidad interior.
- Análisis, reflexión y sabiduría.
- Ciclos que se cierran y abren con conciencia.
En el tarot, el número VII corresponde al Carro: movimiento, decisión y avance consciente. Trabajar con siete velas es, simbólicamente, poner en marcha tu carro interno hacia siete direcciones elegidas por ti. No es un número para pedir “al azar”, sino para comprometerte con lo que de verdad importa.
Elegir las velas adecuadas para tus siete deseos
Puedes usar siete velas blancas si quieres un ritual sencillo, ya que el blanco contiene todos los colores y se asocia a la claridad. Sin embargo, muchas personas prefieren combinar colores según el tipo de deseo. Algunas correspondencias habituales en magia blanca son:
- Roja: fuerza, pasión, energía vital, valor para actuar.
- Rosa: amor propio, afecto, reconciliaciones, vínculos tiernos.
- Verde: prosperidad económica, trabajo estable, crecimiento.
- Amarilla o dorada: éxito, creatividad, reconocimiento, claridad mental.
- Azul: serenidad, comunicación, paz interior, estudios.
- Violeta: transmutación, protección espiritual, evolución.
- Blanca: limpieza, protección general, equilibrio.
Puedes asignar un color a cada deseo, o bien elegir siete velas blancas y trabajar el significado solo desde la intención escrita. Lo importante es que te resulte coherente y que las velas sean nuevas, reservadas solo para este ritual.
Preparación previa: espacio, mente y deseos
El ritual Siete deseos, siete velas comienza mucho antes de encender la primera mecha. Una buena preparación marca la diferencia entre un gesto mecánico y un trabajo energético profundo.
1. Limpieza del espacio
Elige una mesa o altar donde puedas colocar las velas con seguridad. Limpia la superficie físicamente y, si lo deseas, pasa un sahumerio suave (romero, salvia, incienso natural) para purificar el ambiente. Ventila unos minutos para que el aire se renueve.
2. Momento adecuado
Puedes realizar este ritual en luna creciente, Año Nuevo, cumpleaños o cualquier inicio de etapa. Lo importante es que tengas al menos una hora de tranquilidad, sin interrupciones. Apaga el móvil o ponlo en silencio.
3. Definir los siete deseos
Antes de acercarte al altar, escribe en un cuaderno una lista amplia de todo lo que quisieras pedir. Luego filtra hasta quedarte con siete deseos concretos. Pueden abarcar distintas áreas:
- Salud física y emocional.
- Trabajo, dinero y proyectos.
- Amor propio y relaciones de pareja.
- Familia y amistades.
- Crecimiento espiritual y aprendizaje.
Formula los deseos en positivo y en presente, del tipo: “Vivo una relación de pareja sana y recíproca” o “Disfruto de un trabajo estable donde me siento valorado/a”. Evita frases que impliquen dañar a otros o manipular su voluntad.
Ritual Siete deseos, siete velas paso a paso
Materiales
- Siete velas (blancas o de colores elegidos).
- Siete pequeños papeles blancos.
- Bolígrafo de tinta azul.
- Un plato o bandeja resistente al calor.
- Opcional: un vaso de agua, un cristal y un sahumerio.
1. Escribir y vincular cada deseo
En cada papel escribe uno de tus deseos, de forma clara y breve. Dobla cada papel hacia ti (para atraer) y coloca encima la vela correspondiente. En el plato o bandeja, disponlas en forma de semicírculo o de línea, dejando un poco de espacio entre ellas.
2. Crear un pequeño círculo de protección
Si quieres reforzar la seguridad energética, coloca el vaso de agua y el cristal (cuarzo transparente, amatista o el que uses habitualmente) frente a las velas. El agua absorberá densidades y el cristal actuará como amplificador de la intención.
3. Respirar y centrarte
Antes de encender nada, siéntate frente al altar, cierra los ojos y respira profundo varias veces. Con cada inhalación, imagina que llenas tu cuerpo de calma; con cada exhalación, suelta nervios, expectativas y miedo al fracaso. Repite mentalmente: “Acepto mi responsabilidad en estos siete deseos. Estoy dispuesto/a a hacer mi parte”.
4. Encender las siete velas
Empieza por la vela cuyo deseo sea más interno (sanación, paz, amor propio) y termina con las más materiales (trabajo, dinero, cambios externos). Al encender cada vela, lee en voz alta el deseo asociado y añade una frase como: “Este deseo se alinea con mi bien y el de las personas implicadas”.
Evita encender una vela con la llama de otra; utiliza siempre cerillas o un encendedor, cuidando la seguridad.
5. Meditar unos minutos frente al fuego
Cuando todas las velas estén encendidas, permanece en silencio al menos diez minutos. Visualiza tus siete deseos como escenas ya realizadas: cómo te sientes, cómo respiras, cómo cambian tus gestos y tu entorno. No fuerces imágenes perfectas; céntrate en la sensación de coherencia y alivio.
6. Cierre del ritual
Para cerrar, puedes decir: “Agradezco la fuerza de estas siete velas y la oportunidad de transformar mi vida. Que estos deseos se manifiesten solo si son justos y necesarios para mi camino”.
Deja que las velas se consuman en un lugar seguro. Si por seguridad necesitas apagarlas, hazlo con un apagavelas o pellizcando suavemente la mecha, nunca soplando directamente sobre el altar. Luego vuelve a encenderlas en otro momento hasta que se gasten.
Qué hacer con los restos de cera y los papeles
Cuando el ritual Siete deseos, siete velas haya terminado y toda la cera esté fría, recoge los restos y los papeles con cuidado.
- Si el ritual fue sentido y pacífico, puedes envolverlo todo en un pañuelo y enterrarlo en una maceta o en la tierra, como semilla simbólica de tus deseos.
- Si alguna vela se apagó sola o generó mucha cera extraña, obsérvalo como información: quizá ese deseo requiere más trabajo práctico o revisar si es realmente conveniente.
En cualquier caso, evita tirar los restos a la basura sin más; realiza un pequeño gesto de cierre consciente, agradeciendo el proceso.
Después del ritual: actuar en coherencia con los siete deseos
Un error frecuente es pensar que, tras encender las velas, solo queda “esperar”. La magia blanca seria siempre pide compromiso. Después del ritual:
- Revisa cada deseo y escribe una acción concreta que puedas hacer en las próximas semanas para acercarte a él.
- Observa coincidencias, oportunidades y señales, pero sin obsesionarte; la vida necesita espacio para moverse.
- Si tienes dudas, acompaña el proceso con una lectura de tarot centrada en estos siete puntos, para ver bloqueos y recursos disponibles.
Así, el ritual se convierte en un pacto contigo mismo: las velas sostienen la intención, y tú sostienes las decisiones y pasos necesarios en el plano material.
Seguridad y ética al trabajar con velas
Siempre que trabajes con fuego, respeta unas normas básicas:
- No dejes las velas encendidas sin vigilancia, especialmente si hay mascotas o niños cerca.
- Colócalas sobre recipientes resistentes y lejos de cortinas, papeles y tejidos.
- No uses este ritual para dañar, manipular o controlar a nadie. La energía que envías, vuelve.
La verdadera fuerza de Siete deseos, siete velas está en la honestidad con la que eliges tus deseos y en la responsabilidad con la que actúas después. Las velas iluminan el camino, pero el que camina eres tú.
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